Hace unas semanas abrimos un paréntesis en nuestra ajetreada vida de hospitaleros.
Del sur llegó la familia y, durante unos días, el aire olió a vacaciones. Compartieron todos los desayunos bajo mi estela mientras Gracie conquistaba sus corazones sin el menor esfuerzo.
La mayoría de los peregrinos que cenan llegan buscando un reencuentro con las verduras.
Esta temporada los coreanos están siendo especialmente felices. Gracias a la kettle pueden devorar los ramen que le compran a Susana.
Antes de colocar la piedra de Open, en abril, un cuervo descendió atraído por el aroma del palo santo
Como una corriente de aire, los peregrinos desfilan frente a mí rumbo a la Cruz de Ferro.
Mientras dormía la siesta, unos aplausos me arrancaron del sueño.
Al atardecer, cuando los peregrinos descansan abrazados a su almohada, salto de la piedra y camino por el pueblo.
© 2026 The Jumping Forest